El precio de un empaste dental en España oscila entre 35 y 200 euros según el material elegido, la ciudad donde residas y la complejidad de la caries. En este artículo encontrarás tablas actualizadas para 2026 con rangos reales de mercado por material —resina compuesta, amalgama y cerámica— y por las principales ciudades españolas, además de todo lo que necesitas saber antes de sentarte en el sillón del dentista.
La siguiente tabla recoge los rangos de precio más habituales según el tipo de material utilizado para la obturación dental. Los datos se basan en el rango de mercado de clínicas privadas en España; los precios pueden variar según la ciudad, el número de caras afectadas y la complejidad del caso.
| Material del empaste | Precio mínimo | Precio máximo | Precio medio orientativo | Durabilidad estimada |
|---|---|---|---|---|
| Resina compuesta (blanca) | 35 € | 120 € | 60–80 € | 7–10 años |
| Amalgama (plata) | 35 € | 80 € | 45–60 € | 10–15 años |
| Ionómero de vidrio | 30 € | 75 € | 40–55 € | 3–5 años |
| Cerámica (incrustación inlay/onlay) | 120 € | 200 € | 150–180 € | 15–20 años |
| Composite de alta resistencia (posterior) | 80 € | 140 € | 100–120 € | 8–12 años |
Información orientativa. Consulta siempre con un profesional colegiado para obtener un presupuesto personalizado.
La ciudad donde vives influye significativamente en el coste final. Las grandes capitales —especialmente Madrid y Barcelona— suelen registrar precios más elevados debido a los costes de alquiler y estructura de las clínicas. A continuación, el rango orientativo de 2026 para el empaste de resina compuesta (el más solicitado) en las principales ciudades españolas:
| Ciudad | Precio mínimo resina | Precio máximo resina | Precio mínimo cerámica | Precio máximo cerámica |
|---|---|---|---|---|
| Madrid | 55 € | 120 € | 150 € | 200 € |
| Barcelona | 55 € | 130 € | 155 € | 200 € |
| Valencia | 40 € | 100 € | 130 € | 185 € |
| Sevilla | 38 € | 95 € | 125 € | 175 € |
| Bilbao | 50 € | 110 € | 140 € | 190 € |
| Zaragoza | 38 € | 95 € | 125 € | 175 € |
| Murcia | 35 € | 85 € | 120 € | 165 € |
Información orientativa. Los rangos recogen precios de clínicas privadas en 2026. Solicita siempre presupuesto por escrito al profesional colegiado.
Un empaste dental —también denominado obturación o restauración dental— es el procedimiento mediante el cual el dentista elimina el tejido dañado por la caries y rellena la cavidad resultante con un material artificial para restaurar la forma, función y estética del diente. Es uno de los tratamientos más frecuentes en odontología conservadora y, bien ejecutado, permite salvar piezas dentales que de otro modo podrían deteriorarse hasta necesitar una extracción o una endodoncia.
La necesidad de un empaste surge principalmente cuando existe caries dental, es decir, cuando las bacterias de la placa bacteriana han producido ácidos que desmineralizan el esmalte y la dentina. Pero no solo la caries justifica una obturación: también se realiza para reparar dientes fracturados por traumatismo, para sustituir empastes antiguos deteriorados, o para corregir pequeñas fisuras que permiten la entrada de bacterias.
El diagnóstico lo establece siempre el odontólogo mediante exploración visual, sonda y, cuando es necesario, radiografías. En fases iniciales, la caries puede no producir ningún síntoma, por lo que las revisiones periódicas —al menos una vez al año— son fundamentales para detectarla a tiempo y actuar con procedimientos menos invasivos y más económicos.
Ante cualquiera de estas señales, acude a tu dentista cuanto antes. Cuanto más pequeña sea la caries, más sencillo y económico será el tratamiento. Información orientativa. Consulta siempre con un profesional colegiado.
La elección del material es uno de los factores que más influye en el precio final. No existe un material universalmente superior: cada uno tiene sus indicaciones, sus ventajas y sus limitaciones. El dentista te recomendará el más adecuado según la localización del diente, el tamaño de la cavidad y tus preferencias estéticas.
La resina compuesta es actualmente el material más utilizado en España para los empastes. Su principal ventaja es estética: puede adaptarse al color natural del diente, por lo que el resultado es prácticamente invisible. Se utiliza tanto en dientes anteriores (incisivos y caninos) como en posteriores (premolares y molares), aunque en estos últimos requiere mayor habilidad técnica para garantizar su durabilidad.
El proceso consiste en limpiar la cavidad, aplicar un agente adhesivo y depositar la resina en capas, polimerizando cada una con una lámpara de luz azul. La durabilidad oscila entre 7 y 10 años, aunque con una buena higiene puede extenderse más tiempo. El precio medio en España en 2026 se sitúa entre 60 y 80 euros por empaste de una cara, pudiendo llegar a 120 euros o más en empastes de varias caras o en clínicas de ciudades con altos costes de estructura.
Ventajas: Estética natural, adhesión al diente, no requiere mercurio, permite conservar más tejido dental sano.
Desventajas: Algo menos durable que la amalgama en zonas de alta masticación, puede teñirse con café, té o tabaco, y su colocación requiere más tiempo de sillón.
La amalgama dental es una aleación metálica compuesta principalmente de mercurio, plata, estaño y cobre. Durante décadas fue el material de obturación estándar en todo el mundo por su resistencia, durabilidad y bajo coste. Hoy sigue siendo una opción válida en determinados casos, aunque su uso está en declive en España y en la Unión Europea.
Desde 2018, la normativa europea limita su uso en menores de 15 años, mujeres embarazadas y en periodo de lactancia. En 2025 el Reglamento europeo sobre el mercurio endureció aún más estas restricciones, y algunos países de la UE han avanzado hacia su eliminación progresiva. Sin embargo, en España sigue siendo legal en adultos y puede ser una opción cuando el precio es un factor determinante y la estética no es una prioridad (dientes posteriores poco visibles).
El precio de la amalgama en España en 2026 oscila entre 35 y 80 euros, lo que la convierte en la opción más económica del mercado para empastes convencionales.
Ventajas: Bajo coste, alta durabilidad (10–15 años), muy resistente a la masticación, técnica de colocación bien establecida.
Desventajas: Color metálico (visible), contiene mercurio (aunque en amalgama endurecida se considera seguro según la OMS), requiere eliminar más tejido dental sano para retención mecánica.
Información orientativa. Consulta siempre con un profesional colegiado para evaluar cuál es el material más adecuado para tu caso.
Las restauraciones cerámicas representan el escalón más elevado tanto en calidad estética como en precio. A diferencia del composite y la amalgama, que se colocan directamente en la boca en una sola sesión, las incrustaciones de cerámica se fabrican en laboratorio a partir de un molde o escaneado digital de la cavidad, y se cementan posteriormente en una segunda cita.
Existen dos modalidades principales: el inlay (la restauración queda dentro de las cúspides del diente) y el onlay (cubre una o varias cúspides). Ambas opciones ofrecen una estética impecable, una durabilidad superior —entre 15 y 20 años con buena higiene— y una gran resistencia a la masticación, ya que la cerámica es un material muy duro.
El precio en España en 2026 oscila entre 120 y 200 euros, siendo las ciudades con mayor coste de vida —Madrid y Barcelona— donde se alcanzan los valores más altos. Algunas clínicas ofrecen tecnología CAD/CAM (fresado en consulta) que permite fabricar la cerámica el mismo día, aunque esto puede elevar ligeramente el precio.
Ventajas: Máxima estética, alta durabilidad, biocompatibilidad excelente, no se tiñe ni se deteriora con el paso del tiempo.
Desventajas: Mayor coste, requiere al menos dos citas (salvo CAD/CAM), la cerámica puede fracturarse en pacientes con bruxismo sin protección.
El ionómero de vidrio es un material de obturación que libera flúor de forma continua, lo que le confiere propiedades carioprotectoras especialmente útiles en pacientes con alto riesgo de caries. Sin embargo, su resistencia mecánica es inferior a la de la resina compuesta, por lo que su uso en zonas de alta carga masticatoria es limitado.
Se emplea frecuentemente en dientes de leche, en caries cervicales (cuello del diente), como material provisional, o en combinación con resina compuesta (técnica sándwich). Su precio es similar o algo inferior al del composite clásico, con un rango de 30 a 75 euros en España.
Antes de comparar presupuestos entre clínicas, es fundamental saber exactamente qué está incluido en el precio que te ofrecen. No todos los presupuestos incluyen los mismos conceptos, y una cifra aparentemente baja puede aumentar significativamente con servicios adicionales.
Solicita siempre el presupuesto desglosado por escrito antes de iniciar el tratamiento. Tienes derecho a recibirlo según la normativa vigente en España para clínicas dentales.
Como hemos visto en la tabla anterior, la ubicación geográfica es uno de los factores con mayor impacto en el precio final. Esta variación se explica por varios factores estructurales:
El alquiler de un local comercial en el centro de Madrid o Barcelona puede ser tres o cuatro veces superior al de una ciudad mediana como Murcia o Zaragoza. Este coste de estructura se traslada inevitablemente a los honorarios profesionales. Por eso no debe sorprender que un mismo empaste de resina cueste 75 euros en una clínica de Sevilla y 110 euros en una clínica equivalente del centro de Madrid.
En ciudades con mayor densidad de clínicas dentales, la competencia tiende a moderar los precios. Ciudades como Valencia, Sevilla o Zaragoza tienen un mercado odontológico activo que mantiene los precios en rangos moderados. Por el contrario, en zonas rurales o municipios pequeños puede haber menos competencia, aunque el coste de estructura también es menor.
Dentro de la misma ciudad, el precio puede variar considerablemente entre una clínica de barrio con un dentista generalista y una clínica especializada de alto standing con equipamiento de última generación. Ninguna de las dos opciones es intrínsecamente mejor: la calidad del tratamiento depende de la formación y experiencia del profesional, no necesariamente del precio o el decorado de la sala de espera.
Una de las preguntas más frecuentes es si el empaste está cubierto por la Seguridad Social española. La respuesta depende del tipo de diente, la edad del paciente y la comunidad autónoma.
La cartera de servicios del Sistema Nacional de Salud (SNS) para adultos en odontología es limitada. En términos generales, la sanidad pública española cubre:
Los empastes para adultos no están incluidos en la cartera básica del SNS en la mayoría de comunidades autónomas. Es decir, si necesitas un empaste y eres adulto, lo más probable es que tengas que acudir a una clínica privada o a una mutua dental.
Existen excepciones notables: algunas comunidades autónomas como el País Vasco, Cataluña o Andalucía han ampliado su cartera de servicios dentales con programas específicos que incluyen obturaciones en niños y, en algunos casos, en determinados colectivos de adultos (personas con discapacidad, embarazadas, pensionistas). Consulta con tu centro de salud o con el servicio de salud de tu comunidad autónoma para conocer los servicios disponibles en tu caso concreto.
Dada la limitada cobertura pública, la mayoría de españoles debe acudir a clínicas privadas para tratarse las caries. La clínica privada ofrece varias ventajas frente a la espera en el sistema público:
Si el coste es un obstáculo, considera opciones como los seguros dentales privados (con cuotas mensuales de 10–30 euros que cubren empastes con o sin copago) o las clínicas universitarias, donde estudiantes de odontología supervisados por profesores realizan tratamientos a precios reducidos —habitualmente entre un 30% y un 50% menos que en clínicas convencionales—.
Las facultades de Odontología de universidades públicas y privadas suelen tener clínicas propias donde se atiende al público a precios reducidos. Los tratamientos los realizan estudiantes de últimos cursos o residentes, siempre bajo la supervisión directa de profesores especializados. La calidad suele ser alta, aunque las citas pueden ser más largas y la disponibilidad horaria más restringida. Infórmate en la universidad más cercana a tu domicilio.
Más allá del material y la ciudad, existen otros elementos que el dentista tendrá en cuenta al elaborar tu presupuesto:
Un diente molar tiene cinco caras (oclusal, mesial, distal, vestibular y lingual). Cuantas más caras esté afectada la caries, más compleja es la restauración y mayor es el precio. Un empaste de una cara puede costar 50 euros; el mismo diente con tres caras afectadas puede alcanzar los 110–130 euros.
Los dientes anteriores (incisivos y caninos) son más accesibles pero requieren mayor precisión estética. Los molares son más difíciles de trabajar por su posición en la boca y soportan más carga masticatoria, lo que puede requerir materiales de mayor resistencia. En general, los empastes en molares tienden a ser algo más caros.
Una caries superficial que solo afecta al esmalte requiere menos tiempo y menos material que una caries profunda que alcanza la dentina y se aproxima a la pulpa. En este segundo caso, el dentista puede necesitar aplicar una base protectora (forro cavitario) antes de colocar el empaste, lo que puede añadir coste. Si la caries llega a la pulpa, el tratamiento ya no será un empaste sino una endodoncia, cuyo precio es considerablemente mayor (entre 200 y 600 euros según el diente).
Un odontólogo con subespecialización en odontología restauradora o estética puede cobrar tarifas superiores a la media, especialmente para trabajos de alta precisión estética con composite o cerámica. No siempre es necesario acudir a un especialista para un empaste convencional; un dentista generalista con experiencia está perfectamente capacitado para la mayoría de los casos.
Antes de someterte a cualquier tratamiento dental, es imprescindible verificar que el profesional que te va a atender está legalmente habilitado para ejercer la odontología en España. La colegiación es obligatoria: ningún dentista puede ejercer legalmente sin estar inscrito en el Colegio Oficial de Odontólogos y Estomatólogos de su provincia.
Desconfía de clínicas que no muestren información visible sobre sus profesionales, que no dispongan de número de colegiado visible, o que operen sin cartel de titulación en la entrada, requisito legal en España.
El Real Decreto 1277/2003 y la normativa autonómica en materia sanitaria obligan a las clínicas dentales a entregar un presupuesto escrito antes de iniciar cualquier tratamiento. Este documento debe incluir: la descripción del tratamiento, el material a utilizar, el coste total desglosado y la firma del paciente como aceptación. Guarda siempre este documento: es tu garantía y puede ser necesario en caso de reclamación.
El sector dental en España, como cualquier otro sector sanitario, no está exento de malas prácticas. Conocer las señales de alerta te ayudará a evitar situaciones desagradables.
Si una clínica te da un precio global sin especificar qué está incluido, pide el desglose por escrito. La transparencia en el presupuesto es un indicador de profesionalidad. Un presupuesto opaco puede esconder cargos adicionales inesperados.
Un empaste de composite a 15 euros debe hacerte sospechar. Los materiales de calidad, el tiempo de sillón, la anestesia y los gastos de estructura de una clínica tienen un coste mínimo. Precios anormalmente bajos pueden indicar el uso de materiales de baja calidad, técnicas deficientes o condiciones laborales irregulares.
Un buen dentista te explicará con calma qué tiene tu diente y por qué necesita tratamiento. Si sientes presión para someterte a muchos tratamientos a la vez sin una explicación clara, o si el diagnóstico parece exagerado en comparación con lo que sentías antes de entrar, pide una segunda opinión. Tienes derecho a ello.
Las clínicas dentales están obligadas a mostrar en un lugar visible el nombre y número de colegiado de los profesionales que ejercen en ellas. Si no encuentras esta información, solicítala. Su ausencia es una señal de alerta.
El equipamiento dental moderno y las normas de esterilización e higiene son fundamentales para tu seguridad. Observa si los instrumentos están empaquetados individualmente, si el profesional usa guantes y mascarilla, y si el entorno parece limpio y ordenado.
La durabilidad de un empaste depende del material, la calidad de la técnica de colocación y, sobre todo, de tus hábitos de higiene bucal. Un empaste de resina bien colocado y bien cuidado puede durar 10 años o más; uno de cerámica puede superar los 15–20 años. La amalgama, aunque en desuso, ha demostrado durabilidades de hasta 20 años en estudios a largo plazo.
En algunos casos, el dentista puede proponer alternativas a la obturación convencional dependiendo de la extensión y profundidad de la lesión:
Para caries muy incipientes o fisuras en molares sin caries desarrollada, el sellador es una capa protectora de resina fluida que cierra las fisuras del esmalte impidiendo la entrada de bacterias. Es un tratamiento preventivo muy frecuente en niños y adolescentes, más económico que un empaste (15–40 euros por diente).
En lesiones de esmalte muy superficiales (manchas blancas) aún no cavitadas, algunos dentistas proponen protocolos de remineralización con flúor y fosfopéptido de caseína (CPP-ACP) que pueden detener o revertir la lesión sin necesidad de fresar. No siempre es posible, pero cuando lo es supone evitar el taladro.
Cuando la destrucción del diente es tan extensa que un empaste convencional no puede restaurar adecuadamente la estructura, el dentista puede proponer una corona o funda dental, que recubre el diente por completo. Su precio es considerablemente mayor (300–900 euros según el material), pero es la mejor solución cuando el diente está muy comprometido.
Los seguros dentales privados han crecido notablemente en España en los últimos años. Con cuotas mensuales que suelen oscilar entre 10 y 30 euros, ofrecen coberturas que pueden incluir los empastes sin coste adicional o con un copago reducido.
Para evaluar si un seguro dental te compensa, calcula cuántos empastes necesitas de media al año y su coste. Si sueles necesitar uno o dos empastes anuales más la limpieza (profilaxis), el seguro puede amortizarse fácilmente. Si tu salud bucal es excelente y rara vez necesitas tratamiento, puede no compensar.
Lee siempre la letra pequeña: algunos seguros tienen carencias (periodo de espera de 3–6 meses antes de cubrir ciertos tratamientos), límites de copago anuales o restricciones sobre el tipo de material cubierto (pueden cubrir amalgama pero no composite en dientes posteriores).
| Criterio | Resina compuesta | Amalgama | Cerámica (inlay/onlay) | Ionómero de vidrio |
|---|---|---|---|---|
| Precio medio en España 2026 | 60–80 € | 45–60 € | 150–180 € | 40–55 € |
| Estética | Muy buena | Mala (metálico) | Excelente | Aceptable |
| Durabilidad | 7–10 años | 10–15 años | 15–20 años | 3–5 años |
| Número de citas | 1 | 1 | 2 (salvo CAD/CAM) | 1 |
| Ideal para | Dientes anteriores y posteriores | Molares (no visible) | Cavidades grandes posteriores | Dientes de leche, zonas cervicales |
| Restricciones | Ninguna | No en embarazadas/menores | Ninguna | No en zonas de alta carga |
El precio de un empaste dental en España en 2026 varía entre 35 y 200 euros según el material y la ciudad. Un empaste de resina compuesta —el más habitual— cuesta de media entre 60 y 80 euros en clínica privada. Los empastes de amalgama son algo más económicos (45–60 €) mientras que las incrustaciones de cerámica son las más caras (150–200 €). En ciudades como Madrid y Barcelona los precios tienden a ser más elevados que en ciudades medianas como Murcia, Zaragoza o Sevilla. Información orientativa; solicita siempre presupuesto por escrito a tu dentista colegiado.
En la mayoría de comunidades autónomas, los empastes dentales para adultos no están incluidos en la cartera de servicios básicos del Sistema Nacional de Salud español. La sanidad pública dental para adultos se limita principalmente a extracciones y tratamiento de urgencias. Algunas comunidades como el País Vasco o Cataluña han ampliado su cobertura con programas de salud bucodental que incluyen obturaciones en determinados colectivos (niños, embarazadas, pensionistas). Consulta con tu centro de salud para conocer los servicios disponibles en tu comunidad autónoma.
Un empaste de resina compuesta correctamente colocado y con una higiene bucal adecuada tiene una vida útil media de 7 a 10 años. En condiciones óptimas puede durar más tiempo. Su durabilidad depende de factores como el tamaño de la cavidad, la zona del diente (los molares soportan más presión), los hábitos de higiene del paciente y la posible presencia de bruxismo. Las revisiones anuales con el dentista permiten detectar el desgaste del empaste antes de que cause problemas.
Ninguno es universalmente superior: cada uno tiene sus indicaciones. La resina compuesta ofrece mejor estética al tener el color del diente y no contiene mercurio, pero puede ser algo menos duradera en molares sometidos a mucha presión. La amalgama es más resistente y económica, pero su color metálico la hace visible y su uso está siendo limitado en Europa por las normativas sobre mercurio. Para dientes anteriores o visibles, la resina es la opción estándar. Para molares no visibles con presupuesto ajustado, la amalgama sigue siendo una alternativa válida en adultos. Tu dentista te orientará sobre la mejor opción para tu caso concreto. Información orientativa. Consulta siempre con un profesional colegiado.
El procedimiento de colocación de un empaste se realiza bajo anestesia local, por lo que no deberías sentir dolor durante la intervención. Es posible notar sensaciones de presión o vibración, pero no dolor. Tras la anestesia, es normal que el diente y la zona circundante presenten sensibilidad durante uno o dos días, especialmente al morder o ante temperaturas extremas. Esta sensibilidad suele resolverse sola. Si el dolor persiste más de una semana o es intenso, consulta con tu dentista: puede indicar que el empaste necesita ajuste o que hay una afectación pulpar que requiere valoración.
Depende del material. Con la resina compuesta, que se endurece inmediatamente con la lámpara de fotopolimerización, puedes comer en cuanto desaparezca el efecto de la anestesia local (generalmente 1–2 horas). Con la amalgama, es recomendable esperar al menos 24 horas antes de aplicar presión masticatoria sobre el lado tratado, ya que tarda en alcanzar su dureza máxima. En cualquier caso, tu dentista te dará las indicaciones específicas al finalizar el tratamiento.
La diferencia principal está en cómo se fabrica y coloca la restauración. Un empaste convencional (de resina o amalgama) se realiza en una sola cita: el dentista modela el material directamente en el diente y lo endurece en boca. Una incrustación de cerámica (inlay o onlay) se fabrica en laboratorio o con fresadora CAD/CAM a partir de un molde o escáner de la cavidad, y en una segunda cita se cementa sobre el diente. Las incrustaciones ofrecen mayor precisión de ajuste, estética superior y durabilidad más larga, pero su coste es mayor (120–200 €) y en la técnica tradicional requieren dos visitas. Son especialmente indicadas en cavidades grandes o cuando se quiere maximizar la durabilidad y la estética.
Puedes verificar la colegiación de tu dentista de varias formas: consultando el buscador online del Colegio Oficial de Dentistas de tu provincia (disponible en la web de cada colegio provincial), consultando el buscador nacional del Consejo General de Dentistas de España (dentistas.es), o simplemente solicitando al profesional su número de colegiado antes de iniciar el tratamiento. Cualquier dentista habilitado para ejercer en España dispone de número de colegiado y está obligado a facilitarlo si se lo solicitas. La colegiación activa es un requisito legal indispensable para ejercer la odontología en España.
Si se te cae un empaste, acude a tu dentista lo antes posible, preferiblemente en los primeros días. Mientras tanto, evita morder con ese diente, no introduzcas objetos en la cavidad y, si el diente está sensible, puedes aplicar un gel dental de emergencia (disponible en farmacias) como medida temporal. El dentista evaluará si el empaste puede recolocarse o si es necesario realizar una nueva restauración. No ignores un empaste caído: la cavidad queda expuesta a la entrada de bacterias y la caries puede progresar rápidamente.
La mayoría de seguros dentales privados en España incluyen los empastes en su cobertura, aunque las condiciones varían considerablemente entre aseguradoras y pólizas. Algunos seguros cubren empastes de amalgama sin copago pero aplican un copago para composite; otros cubren el composite en dientes anteriores pero no en posteriores. Algunos seguros tienen periodos de carencia (3–6 meses) antes de cubrir ciertos tratamientos. Antes de contratar un seguro dental, lee detenidamente el cuadro de prestaciones y las condiciones sobre empastes para asegurarte de que la cobertura se adapta a tus necesidades reales.
La variación de precio entre clínicas responde a múltiples factores: los costes de estructura (alquiler, equipamiento), la experiencia y especialización del dentista, la calidad de los materiales utilizados, la ciudad o zona de la clínica, y el posicionamiento comercial de la propia clínica. Un precio más alto no garantiza automáticamente mayor calidad, y un precio más bajo no implica necesariamente mala calidad. Lo más importante es que el profesional esté colegiado, que te entregue presupuesto por escrito y que te explique claramente el tratamiento. Pedir una segunda opinión ante presupuestos muy elevados o muy bajos es una práctica completamente legítima.
En la práctica privada española, algunos dentistas tienen margen para adaptar sus tarifas, especialmente si necesitas varios tratamientos simultáneos o si puedes pagar en efectivo. Sin embargo, desconfía de clínicas que reduzcan el precio sin justificación clara: puede implicar el uso de materiales de menor calidad o técnicas más rápidas pero menos cuidadosas. Lo más efectivo si el coste es un problema es consultar en clínicas universitarias (precios reducidos con supervisión profesional), explorar seguros dentales, o preguntar por planes de pago fraccionado, que muchas clínicas ofrecen sin intereses para tratamientos superiores a cierto importe.